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Cáncer: un plan nacional de control, el principal desafío argentino

Se desprende de un trabajo realizado por The Economist que analizó las fortalezas y debilidades de las políticas de 12 países de la región.

El cáncer es la segunda causa de muerte en Argentina. Se producen 100 mil casos nuevos al año (de mama, colon, pulmón y próstata son los más frecuentes) y una de cada cinco muertes se debe a tumores. Pese a que hay avances en los esfuerzos para implementar medidas de control, los resultados son dispares, arrojó un estudio realizado por la Unidad de Inteligencia de The Economist, que analizó las fortalezas y desafíos de las políticas y programas de la región. El informe reveló que nuestro país tiene un desempeño relativamente bueno en materia de monitoreo y registro de casos y que se ubica dentro del promedio en disponibilidad de tratamientos, radioterapia, prevención y detección temprana. La principal debilidad está dada por la falta de un plan nacional de control del cáncer, estrategia recomendada a nivel internacional.
Esos fueron los seis aspectos evaluados y en base a los cuales se diseñó una tabla de puntuación para analizar el desempeño de 12 países (Argentina, Bolivia, Uruguay, Chile, Paraguay, Perú, Ecuador, Brasil, Colombia, Panamá, Costa Rica y México). Para la elaboración del reporte, los autores se basaron en estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la International Cancer Control Partnership (ICCP), ministerios de salud y otras organizaciones gubernamentales. Además, entrevistaron a 19 expertos en cáncer de la región y el mundo.
“El objetivo es ofrecer datos que permitan diseñar políticas públicas basadas en evidencia. El cáncer es un tema prioritario en salud pública. Si no cambian las políticas, para 2035 en la región los casos van a aumentar un 91% y las muertes un 106%, según la IARC (Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer)”, afirmó en el inicio de la presentación del trabajo Irene Mia, directora editorial de Reflexión de Liderazgo de The Economist. De un máximo de 30 puntos que se podían obtener en el score, Argentina arañó casi la mitad, 14. Las notas más altas se las llevaron Uruguay (23) y Costa Rica (22).


Solo cinco de los 12 países relevados cuentan con planes nacionales para el control del cáncer, pero Argentina recibió la puntuación más baja en este aspecto (1 sobre 5). “Hay muchos programas contra el cáncer, pero no existe uno nacional integral que articule los diferentes planes y las diversas necesidades de atención (educación, screening, tratamiento, cuidados paliativos)”, destaca el reporte “Control del cáncer, acceso y desigualdad en América Latina: una historia de luces y sombras”, presentado en el marco del Roche Press Day (el laboratorio otorgó apoyo financiero para la realización de la investigación), que concluyó ayer en Buenos Aires. Diversos organismos internacionales (OMS, IARC, UICC, ICCP) recomiendan a los países tener planes nacionales porque, afirman, es el mejor abordaje para el control de la enfermedad.
“Argentina necesita un plan nacional de cáncer, que le va a hacer bien al sistema de salud y a la sociedad, pero que no involucra solamente a la parte médica del problema”, analiza en diálogo con Clarín Eduardo Cazap, presidente de la Sociedad Latinoamericana y del Caribe de Oncología Médica, uno de los argentinos consultados para la elaboración del informe. “El Instituto Nacional del Cáncer (INC) es una herramienta extraordinaria y Argentina sin dudas lo necesitaba, pero para un plan nacional se requiere además una coordinación horizontal con diferentes ministerios (como Educación y Economía), con los pacientes y las organizaciones de la sociedad civil”, considera el oncólogo argentino que lidera el consejo asesor de Lalcec e integra el directorio de la Unión Internacional Contra el Cáncer (UICC).
El estudio realizado por la división de investigación y análisis del Economist Group hace hincapié en la barrera organizacional que supone la fragmentación del sistema de salud local. “Existen diferentes sistemas para atender a la población en las 24 jurisdicciones: hospitales públicos para quienes no tienen cobertura, planes de salud provinciales o nacionales, cobertura de salud vinculada con las obras sociales o el empleo, y planes privados de salud (prepagas)”, destacó el doctor Roberto Pradier, director del INC, al ser entrevistado para la elaboración del reporte. Y apuntó que el principal desafío del Ministerio de Salud es articular las políticas nacionales con las ejecuciones provinciales, según consigna el trabajo.
Financiamiento fue otro de los puntos en los que se halló comparativamente un flaco desempeño argentino. En lo que respecta al gasto en salud, el reporte muestra que el gasto público en salud en 2014 se ubicó por debajo del promedio regional y lejos del que realizan los países de altos ingresos. El principal problema detectado en el análisis está en cómo se gasta el dinero, ya que Argentina realiza una fuerte inversión en medicamentos oncológicos, pero a nivel nacional son dos los ministerios (Salud y Desarrollo Social) los que administran la compra y entrega. Los pacientes deben realizar varios trámites ante diferentes organismos para acceder a la medicación, lo que repercute en demoras entre el diagnóstico y el inicio del tratamiento (sobre todo para quienes se atienden en el sector público), exponen los autores, quienes resaltan además que los habitantes de las zonas rurales tienen menor acceso a la atención.
“No es un problema de financiación, sino de gestión y que las diferentes fuentes de financiamiento no están articuladas entre sí”, relativizó Rubén Torres, rector de la Universidad Isalud, durante su participación en un panel posterior a la presentación de los datos. Coincide Cazap: “Como muchos países de América Latina, Argentina tiene problemas de fragmentación y contradicciones -como que el 30% de nuestra población tiene doble afiliación- y eso hace al sistema menos eficiente. Lo que se necesita es un correcto ordenamiento y coordinación, porque los recursos están, pero quizás no optimizados en cuanto a su funcionamiento”.
Registro y monitoreo de casos fue el ítem en el que el país obtuvo su mejor desempeño (4 puntos). Argentina cuenta con registros mixtos (poblacionales nacionales, provinciales y hospitalarios). “El IARC tiene un programa para regionalizar los registros de cáncer en el que Argentina participa fuertemente, a tal punto que el nodo de América Latina está en el Instituto Nacional del Cáncer local. Este es un elemento fundamental que tiene a Argentina en un nivel muy superior al de otros países de la región”, subrayó Cazap, para quien contar con buenos registros “no solo ofrece un diagnóstico, sino que es clave para llevar un buen control y seguimiento de los planes”.
En cuanto a prevención y detección temprana, The Economist destaca que el país cuenta con programas de screening, en particular en cáncer de cuello de útero (mediante el PAP) y vacunación contra el VPH (en nenas y varones). No obstante, sigue siendo alta la incidencia de casos de pulmón, próstata, mama y colorrectal. Según la OMS, entre el 30 y el 50% de los tumores podrían evitarse con cambios de hábitos. El tabaquismo es uno de los principales factores de riesgo para varios tipos de cáncer, pese a eso, Argentina es el único país de la región que no ratificó el Convenio Marco para el Control del Tabaco.

Dra M. Laura Nasi

María Laura Nasi es médica, recibida de la Universidad de Buenos Aires.

Se especializó en Medicina Interna y Oncología Clínica en el Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York. Trabajó como Coordinadora de Ensayos Clínicos para el International Breast Cancer Study Group en Berna Suiza y luego ejerció como Directora del Departamento de Investigaciones del laboratorio Suizo, Debiopharm.

Hizo un vuelco en su carrera ampliando su visión hacia una medicina más humanizada y se especializó en Medicina Mente Cuerpo en el Instituto de Medicina Mente Cuerpo de la Universidad de Harvard, Boston, y en intervenciones psico-socio-espirituales para pacientes con cáncer en el Simonton Cancer Center en California, US.

Fue Fundadora y Presidenta de ASOI, Asociación de Oncología Integrativa, asociación civil sin fines de lucro dedicada a la difusión de una visión integrativa para pacientes oncológicos, sus familias y el equipo de salud. Fue co-creadora e integrante del equipo del programa de Medicina Integrativa de Fundaleu y del programa FertilMente, para parejas con problemas de fertilidad. Participó en el Consejo Científico de WikiLife.
Tuvo a su cargo la selección de contenidos de la Fundación Columbia de Conciencia y Energía siendo su Asesora Científica; en 2015 lanzó la propuesta de Encuentros participativos de Ciencia y Espiritualidad.

En el año 2017 publicó dos libros que tuvieron gran aceptación. “El cáncer como camino de sanación” (Ed. Paidós) donde propone una mirada holística del cáncer junto con aportes para quien quiera recuperar o preservar su salud y vivir una vida plena y feliz. Junto a Phd. Margarita Dubourdieu escribó “Cáncer y Psico-Neuro-Inmunología” (Ed. Nativa) dirigido a profesionales de la salud que quieran investigar cómo llevar los conocimientos de la PNIE a la clínica. Fue miembro de IONS (Institute of Noetic Sciences). Actualmente practica la Oncología Integrativa en un consultorio privado aplicando, además de conocimientos de Oncología Clínica, técnicas de Medicina Mente-Cuerpo y de Astrología. Es docente de cursos de posgrado en PsicoNeuroInmunoEndocrinología en la Universidad Católica Argentina (UCA), la Universidad de Belgrano, la Universidad Favaloro y en la Universidad Católica de Montevideo, Uruguay. Es miembro del Comité Científico de FeelsGood.
Su visión de una medicina para el ser humano como un ser multidimensional la lleva a indagar sobre temas de vida y muerte, ciencia y espíritu y vida consciente.

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