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Medicina integrativa para prevenir enfermedades y tratar las crónicas

Los doctores Esther de la Paz y García Santiago de la Rosa son presidenta y vicepresidente de la Asociación Española de Médicos Integrativos (AESMI) respectivamente. Definen la medicina integrativa como la fusión de la convencional con medicinas complementarias y la participación activa del individuo en su propio proceso de curación. Les entrevistamos para conocer esa visión que tienen de la medicina más integradora de disciplinas y publicaremos una segunda parte en la que nos hablan de la polémica en torno a las “pseudociencias”.
-Vuestra asociación defiende lo que se conoce como medicina integrativa. ¿Podéis explicarnos en qué consiste dicha interpretación de la Medicina?
La medicina integrativa lo que hace es fusionar y aunar los conocimientos científicos bajo el pluralismo científico. Se basa en tres pilares fundamentales: medicina convencional, medicinas complementarias y la participación activa de la persona en su propio proceso evolutivo. Medicina sólo es una y permite al médico aplicar sus conocimientos científicos en las diferentes áreas (siempre bajo criterios de seguridad, calidad y eficacia, con estudios científicos contrastados, tal y como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud -OMS-).
-Entiendo que Medicina es la que es útil a las personas para sanar o mejorar ante una enfermedad.  ¿Por qué hace falta una etiqueta como “integrativa”?
No utilizamos etiquetas, la medicina es una, ha evolucionado hacia nuevos paradigmas de atención y nos basamos en la definición de salud como el estado de bienestar físico, psíquico, emocional y ambiental -cómo me afecta el medio que nos rodea-.
No es una etiqueta nueva, es tan antigua como Hipócrates y en China los médicos ya tenían una visión global del enfermo en sus hospitales. Ello se trasladó en la década de 1990 a Estados Unidos (EE.UU.) donde surge como una demanda social cada vez más permeable en Europa y actualmente se incluye en muchos sistemas de salud de la Unión Europea.
El término holístico no se ajusta a lo que es la medicina convencional o tradicional de occidente con sus tratamientos y protocolos para tratar las enfermedades. Lo lógico es aunar las terapias en un paciente.
Por ejemplo, si el enfermo tomando un antibiótico, darle además un pre y probiótico para recuperar la flora intestinal tras el tratamiento antibiótico, corregir la dieta en ese periodo y aumentar las defensas para que cuando termine el antibiótico el paciente no diga ‘estoy cansado, debilitado y con las heces sueltas, por ejemplo’.
El área de trabajo de la integrativa es, sobre todo, las enfermedades crónicas y en la prevención para no enfermar.
-¿Qué destacáis de la medicina convencional o tradicional, qué técnicas y tratamientos consideráis que son los más útiles y seguros y aplicáis en vuestras consultas?
Debemos ser positivos siempre y ver las cosas como son. La medicina convencional científico-técnica con sus avances es excelente en los procesos sobre todo agudos aunque no así en los procesos crónicos en los que se produce a veces una excesiva intervención, la denominada ‘medicalización’.
En ese aspecto, la medicina integrativa actúa a nivel preventivo. Como médicos que somos siempre utilizamos los sistemas de diagnóstico por imagen, laboratorio y el resto de exámenes que sean precisos en cada caso.
La medicina convencional está siempre intentando entender la materia del ser humano y de los animales. Buscando siempre dentro de la materia, comprender las reacciones de los tejidos duros y blandos para intentar conocer mejor las enfermedades, eso es muy positivo (conocer la fisiología) pero lo negativo es que cuando se descubre la causa de lo que provoca la enfermedad en vez de modular el problema, se intenta bloquear y entonces el organismo tiene que utilizar otras rutas para poder trabajar.
Es muy importante tener presente la vix natura medicatrix (el poder curativo de la naturaleza) como mecanismo autosuficiente y de regulación para restablecerse al completo, en la medida que sea posible el proceso
Un ejemplo sencillo es la inflamación. Ésta es positiva, se estudia en primero de Medicina porque es un proceso natural que permitir que el sistema inmune llegue con toda su batería e intente resolver el problema. Los síntomas son rubor, calor, dolor pero estamos muy habituados a pararla (a bloquear la inflamación), de manera que cada vez tenemos ‘menos capacidad de respuesta’ en nuestro sistema.
Las causas de enfermedades son muchas; unas estará bien bloquearlas y otras posiblemente sería mejor modularlas pero no se hace, porque no es el concepto científico del paradigma de la convencional.
Si buscamos lo que es un ser humano es la mezcla de materia y energía. Ésta última la medicina convencional no se dedica a tratarla, ni a investigarla, en una palabra, la ignora. Pero la energía hoy en día se puede medir con aparatos y se puede equilibrar. Si equilibramos la energía, con la dieta que necesita el paciente y equilibramos energético-funcionalmente al organismo, sea con acupuntura, homeopatía, biorresonancia, etc, conseguimos resultados positivos.
El trabajo de 30 años en consulta y de ver pacientes crónicos tomando química para eliminar sus síntomas y luego desintoxicándolos, cambiando su dieta y equilibrándolos con las citadas técnicas nos ha llevado a este conocimiento. Hay casos de personas que están tan intoxicadas que no existe esa fuerza de regeneración en su organismo y por tanto no vira hacia el alivio. Eso lo explica muy bien la tabla de la hemotoxicología del Dr. Hering que fue el alemán que estudió el espacio extracelular y es lo que estamos hablando.
-Y de las técnicas y tratamientos no convencionales u oficiales, ¿cuales son los más avalados desde el punto de vista científico y por tanto, entiendo que recomendáis?
Lo que tenemos que tener presente es que somos un equipo con la medicina convencional, en el que cada individuo es una singularidad, lo que significa que tenemos diferentes abordajes desde el punto de vista científico para atender lo que sucede en el ámbito de la enfermedad.
Desde lo que sería acupuntura, acto médico cuya eficacia está reconocida en más 100 enfermedades por la OMS y que hay incluso estudios metaanálisis hechos en España que muestran evidencias de su eficacia; la homeopatía, que se dispensa regulada por la normativa europeamedicina biológico naturista, reconocida en 1929 como acto médico por un Real Decreto de aquella época y que tiene en cuenta la fitoterapia, nutrición, dietética, suplementación nutricional (recordar que la nueva pirámide alimentación ya lo incluye), ejercicio, oxigenación, reducción del estrés, descanso adecuado, encarrilamiento de la flora intestinal y la regulación del espacio extracelular -el espacio que rodea a nuestras células- al que ya prestó mucha atención Pasteur -el terreno lo es todo el microbio no es nada-; y las técnicas mente cuerpo con reconocida evidencia científica.
Las técnicas no convencionales más conocidas son la acupuntura, homeopatía y medicina naturista. Son las técnicas que más se utilizan en el mundo entero y las que más estudios científicos tienen (existe por ejemplo un Documento de actualización de las evidencias científicas en homeopatía). Por eso son las más conocidas y las que más se trabajan.
*Como cuento al principio esta entrevista tendrá en unos días una segunda entrega en la que los entrevistados opinan sobre la campaña que lleva a cabo la Organización Médica Colegial (OMC) contra algunas técnicas usadas en medicina integrativa.

Dra M. Laura Nasi

María Laura Nasi es médica, recibida de la Universidad de Buenos Aires.

Se especializó en Medicina Interna y Oncología Clínica en el Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York. Trabajó como Coordinadora de Ensayos Clínicos para el International Breast Cancer Study Group en Berna Suiza y luego ejerció como Directora del Departamento de Investigaciones del laboratorio Suizo, Debiopharm.

Hizo un vuelco en su carrera ampliando su visión hacia una medicina más humanizada y se especializó en Medicina Mente Cuerpo en el Instituto de Medicina Mente Cuerpo de la Universidad de Harvard, Boston, y en intervenciones psico-socio-espirituales para pacientes con cáncer en el Simonton Cancer Center en California, US.

Fue Fundadora y Presidenta de ASOI, Asociación de Oncología Integrativa, asociación civil sin fines de lucro dedicada a la difusión de una visión integrativa para pacientes oncológicos, sus familias y el equipo de salud. Fue co-creadora e integrante del equipo del programa de Medicina Integrativa de Fundaleu y del programa FertilMente, para parejas con problemas de fertilidad. Participó en el Consejo Científico de WikiLife.
Tuvo a su cargo la selección de contenidos de la Fundación Columbia de Conciencia y Energía siendo su Asesora Científica; en 2015 lanzó la propuesta de Encuentros participativos de Ciencia y Espiritualidad.

En el año 2017 publicó dos libros que tuvieron gran aceptación. “El cáncer como camino de sanación” (Ed. Paidós) donde propone una mirada holística del cáncer junto con aportes para quien quiera recuperar o preservar su salud y vivir una vida plena y feliz. Junto a Phd. Margarita Dubourdieu escribó “Cáncer y Psico-Neuro-Inmunología” (Ed. Nativa) dirigido a profesionales de la salud que quieran investigar cómo llevar los conocimientos de la PNIE a la clínica. Fue miembro de IONS (Institute of Noetic Sciences). Actualmente practica la Oncología Integrativa en un consultorio privado aplicando, además de conocimientos de Oncología Clínica, técnicas de Medicina Mente-Cuerpo y de Astrología. Es docente de cursos de posgrado en PsicoNeuroInmunoEndocrinología en la Universidad Católica Argentina (UCA), la Universidad de Belgrano, la Universidad Favaloro y en la Universidad Católica de Montevideo, Uruguay. Es miembro del Comité Científico de FeelsGood.
Su visión de una medicina para el ser humano como un ser multidimensional la lleva a indagar sobre temas de vida y muerte, ciencia y espíritu y vida consciente.

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